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9.6.03

Mis otros quince - Cosas veredes de la internete parte II

I - No deja de sorprenderme la capacidad de irritación que puede tener el escarnio de los "grandes", pues no ha ni 24 horas de mi irrisorio análisis de la realidad internáutica en términos bitacoriles cuando veo mi comentario reflejado en la web de un escarniado. No puedo hacer menos que apuntillar el análisis, a causa de diversas imprecisiones que me sugieren algunos errores de interpretación.
Saltándome los engolados párrafos a otros gerifaltes blogarianos del mundo exterior, viene aquello de:

[en contestación a lo de las jerarquías interneteras]

Yo creía que esto tenía que ver con la propia naturaleza humana (y desde luego, que haya comunidades no impide que los que no aparezcan en ellas se expresen, pero bueno), pero ahora resulta que alguien puede decidir crear una comunidad, y no contento con eso, relegar a las bitácoras nuevas a tener pocas visitas. Curiosa visión.


Curioso es intentar hacer pasar por churras merinas, leed leed si no lo que será la introducción a mi próximo ensayo sobre filosofía natural.
Curioso es, primero hacer creer que existe una naturaleza humana que nos es común, como el buen salvaje de Rousseau y el hombre lobo para sí mismo de Hobbes. Que a términos castizos viene a ser lo mismo que: como ya estamos determinados, no hay nada que hacer. La genética, no en vano, pretenderá haceros creer los próximos cien años que tenéis genes que os “obligan” a comprar (cuando “comprar” no existía, esos genes estaban en estado latente, cosa cierta), o, por qué no, a obedecer.
Segundo, que esa naturaleza humana abarque términos tan abstractos y tan poco naturales como que en las sociedades los jefes surgen espontánemente. Las setas en el campo ¡ja! ¡Riéte tú de las setas en el campo!.
Tercero, que esa naturaleza le favorezca o desfavorezca a uno, y por tanto, uno, por arte de birlibirloque de la creación divina pueda decidir cómo se conforma el mundo.

Tres consecuencias que suponen la materialización terrenal del modelo depredador-presa del infame conde Vito Volterra. Aquí se añade algo nuevo y horrendo a mi hipótesis, que no había previsto y me pone los pelos de punta: los peces grandes se comen a los pequeños, sí, pero ¡joderos! que es consecuencia lógica de nuestra biología.

Claro, la excusa perfecta es la de la memocracia, o que en un mundo perfecto de bitácoras (o cualquier otra cosa), el visitante es absolutamente libre de elegir lo que quiere. Aquí entra a escena, haciendo tantatachán, la publicidad. Si visitábais bitacoras.net hasta hace poco veríais en su página principal un listado con las webs mejor valoradas de todo el site, páginas que por ende tenían mayor posibilidad de ser visitadas y por tanto de ser condecoradas nuevamente, en denostación de esa bitácora anónima, perdida en cualquiera de los directorios, a la que le faltaran tres visitas o dos décimas para aparecer ahí. Ahora no. Ahora el proceso se ha hecho más igualitario, reconózcolo. ¿Por qué pensáis si no que mis amadas -aún a su costa- stee y peluche salieron en estas páginas? Porque estaba en primerísima línea de fuego. ¿El contenido? ¡Estaría yo bueno si me atreviera a claudicar definitivamente sobre una página por dos anécdotas! (¡Esa piedra que os veo!).
Igualdad de oportunidades, no, no la hay. Pero esto no es algo nuevo (a pesar de la ceguera omnipresente en los de arriba) y hasta cierto punto está asumido.

Ahora que el caso que nos lleva tiene mucha más enjundia que hacer burla a una página personal. No sólo porque hay ciertas irregularidades en la creación de las supuesta comunidad, sino porque ese informe se hace a vistas de exportarlo, de dar una visión sobre la blogosfera hispana. Veamos el mapa del artículo anterior:
1- En las condiciones para aparecer se dice, sin risa alguna: weblogs no comerciales (sin publicidad)
Bien. Pero en el mapa está la divertida página definitiva, que nada más abrirse en nuestro explorador nos muestra: Agespa Informática. Software de Gestión de Aparcamientos.
2 – ¿Kriptópolis como weblog? Bueno, sí. Pero no creo que el origen kriptopoliano fuera el de hacer un cuaderno de bitácoras, sino más bien crear un punto de referencia en torno a la seguridad internaútica en general y a la criptografíca en particular, mediante boletines e información puntual. Lo de las bitácoras vino después.
3 – blogdir.com y otros. Pues sí que estamos buenos. Hombre, es lógico que en el estudio se incluyan los directorios más representativos, pero este en concreto lleva sin dejar añadir weblogs desde abril que yo sepa. Su correspondiente argentino sí (weblogs.com.ar), pero sólo bitácoras argentinas. Se perdona porque es un estudio sobre el difuso término mundo ‘hispano’, aunque un registro de weblogs sólo para argentinos no es estrictamente una comunidad abierta a lo ‘hispano’. Claro que te remiten a blogdir.com para las webs restantes, pero damos vueltas a lo mismo. Meter una bitácora en Genteblog, por ejemplo, pedía no se qué sindicaciones RSS, que supongo que será el filtro para cargarse a la gente que no tiene un servidor y tiene que montárselo en blogger, nuevas formas de purificación de la raza hispana bitacorina. Otras no permiten la creación libre y gratuita, algo que es muy respetable y consecuente con el derecho a hacer lo que le venga a uno en gana con su servidor, pero expresar que representan a una comunidad más allá de sus propios límites, sería como decir que Telefónica es España.
4 – Bitácoras personales. Volvemos a lo del primero-que-llega-se-lo-queda. Suponiendo que el estudio sea necesario a vistas de congresos, ¿no es injusto que aparezcan los blogs personales? Quiero decir, a mi me gusta más la cotidaneidad del servidor sinfryano que la acumulación masiva a enlaces ingleses que poco me interesan. Y a otro le gustarán las páginas de cuentos breves. ¿Por qué ésas y no las otras? Por la audiencia, ¿y por qué la audiencia? Y vuelta a empezar.

Claro, aludiendo a la ignorancia o incapacidad del resto se resuelve todo. Como lo del índice de Google, el índice más preciado y justo de cuántos existen. Tan justo que su bondad nos deslumbra y nos impide saber a ciencia cierta como funciona el algoritmo de indexación. Como que una empresa de cuyo nombre no quiero acordarme, atendiéndose a las pautas generales que daba papá Google, creó un millar de páginas que la enlazaban subiendo sus índices ‘ilegítimamente’. El discurso no ha cambiado, sólo que éste está en versión chiquitita: toda va Bien, todo es Justo, todo es Democrático, y sobre todo, Creánme.

II - De físicos que publican sus trabajos en páginas como http://www.arxiv.org/ Yo no lo he negado. Los hay. Tampoco he dicho que carezcan de valor. Pero gratis gratis hum... no sé. A ver la página.
a) No es una bitácora (hablábamos de ellas).
b) Los que suscriben son en su mayoría profesores y catedráticos de universidad, de esos que reciben fondos para investigar y de los que cobran por dar clases, los muy canallas. Internete era en el inicio una red para compartir conocimientos gratuitamente, sí. ‘Gratuitamente’ va referido al verbo ‘compartir’ no a ‘voy a demostrar que la derivación de la transformación de Lorentz que hizo Einstein estaba equivocada, sin para ello recurrir a la financiación de mi universidad. Es más me voy a meter a funcionario de la administración para pagármelo por mi cuenta’. Los profesores son, por otra parte, los que ponen a parir las bitácoras. Conclusión: los profesores son unos cabrones antidemócratas.
c) Y finalmente, entre las cagadas de todo el conjunto de los periódicos y profesores, y las cagadas de todo el conjunto y mundo de bitácoras, pues oiga usté, me quedo con los periódicos o con nada.

III – Las conclusiones a la teoría política paranoica:
Este pequeño experimento, que no tiene utilidad alguna, sirve no en vano para ver en lo nimio lo grande.
Internet no es algo espontáneo. Las comunidades culturales sí lo son. La gente se junta en Internet porque quiere. La gente que entra en una comunidad es a costa de aprender un lenguaje, unas costumbres, casi siempre involuntariamente.
Que se intente ‘pensar’ Internet como la futura comunidad en la que todos los humanos seremos felices y comeremos perdices, tal como pretende un imbécil llamado Nicolás Negroponte, o como se intuye cuando se crean conceptos como ‘comunidad hispana de bitácoras’ es, ni más ni menos que el concepto de patria, algo tan anti-natural como que éste es una indefinición de recuerdos, lenguaje y costumbres, y que en su forma concreta ha sido manejada a placer por quienes la ideaban y predicaban. Una patria muy cool, muy fashion, muy moderna y muy electrónica pero no tan libre, como todas las patrias. Dos compañías dominan el mercado de los sistemas operativos. Otras los routers. Otras dos o tres los microchips. Otras los buscadores. Esta en la esencia misma de Internet crear comunidades artificiales, claro, pero no tan igualitarias como se supone. Vamos que lo de Matrix es tontería. Como que no todo el mundo sirve para patriota. Quí no domina nadie, y si domina, ¡quiá! poco nos importa, porque poco trasciende. Pero nada de salirse de madre y decir que esto es el oráculo délfico.

Tome-Su-Dogma: Abran una bitácora, escriban lo primero que se les pase por la cabeza, pero pon favol, no se sientan integrados en una comunidad, y mucho menos de forma ‘natural’.

¡Ale! Me tomo un descansito. Portaos bien y sabed: ha nacido una estrella.

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