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16.6.03

La mujer es un culo

Por hiriente que pueda parecer esta afirmación, no deja de tener argumentos ajenos a los que podrían derivarse de una esquizofrenia. Esta semana he estado tragando ingentes cantidades de televisión y he sacado cuatro conclusiones, a parte de mi análisis:

- La TV sabe lo que la gente quiere.
- La gente no sabe lo que quiere y si lo sabe, casualmente es lo mismo que la TV.
- La TV sabe cómo sufre la gente (por ejemplo la regla, auspiciado por Estadísticas y Entrevistas Personales)
- La gente empieza a sufrir como la TV sabe que sufre (la gente).

Primer caso: El queso Burgo de Arias (realmente no recuerdo bien quien es el anunciante. Si comprendéis minimamente la percepción y memoria humanas me entenderéis). Dos culos con voz de mujer discuten sobre lo divino y lo humano del novio de uno de ellos, para acto seguido invitarse mútuamente a una fiesta. Se dice que un culo es madre del otro.
Conclusiones:
a) Los hombres pueden enamorarse de los culos.
b) Tener un buen culo te proporciona fiestas.
c) Tener un buen culo te rejuvenece y te permite hablar con tu culo-hija
d) Puede que comer lo comen estos culos te de a), b) y c)
e) ¡JODER, pues que los culos hablan!


Segundo caso: Des-odorante Axe. Aquí hay un error de lógica que yo no alcanzo a comprender, a ver si alguien... El anuncio viene a decir que las chicas deben estar preparadas para el efecto Axe, y que esa preparación consiste en vestirse de alta etiqueta.
Conclusiones:
a) Para oler Axe hay que ir vestida como para una fiesta.
b) Si hueles Axe, pero no vas vestida como para una fiesta, es que no estás preparada.
c) Los hombres (destinatarios del anuncio) son los que pueden oler a Axe. Pero nada indica que no puedan oler a Axe los perros o los periquitos, por ejemplo. Gracias fáciles no, por favor.
d) Oler a Axe es para los chicos lo que antaño era tener mucho dinero o, en su defecto, un gran cimbel. Esto es, como he dicho cosa del pasado. Llevar Axe es ahora prestigioso incluso antes que tener dinero, pero la mujer es el mismo ser frívolo que antes, una harpía que se emperifollaba para ligar con el más rico (en esta caso con el Axeizado).


Tercer caso: Siete vidas. En esta no hay conclusiones. Una mujer puede cabrearse, pero nunca tanto como cuando tiene la regla (capítulo del 15/6/2003). Hombres y mujeres se rigen por una única determinación: el sexo. Hay sexo para histéricos, formaditos, reprimidos, abuelitas, pervertidos, onanistas... pero sobre todo sexo: omnipresente en cada uno de los personajes, y por qué no decirlo, idea central de toda la serie, que aderezada con algunas gracias referentes a programas de la misma cadena (especialemente si son de tinte rosáceo) y reseñas publicitarias indirectas tenemos un producto que creemos original pero que en EE.UU. tiene ya treinta años, dícese Friends o la más explícita Sexo en NY. Ay, tanto sexo tanto sexo cuando se sabe a ciencia cierta que lo que rige el mundo es el dinero.

Cuarto caso: Ausonia y Las tanga girls. Aquí tenemos una vuelta de tuerca más al divino y envidiado mundo de las usuarias de compresas: los hombres ya no sólo no somos capaces de disfrutarlo por nuestra desecha biología, sino que no somos capaces de entenderlo ni de sentir empatía por la compañera que lo “sufre”, porque “es muy difícil explicar lo que es la regla”. Pues poco menos que el paraíso, a tenor de lo visto. Pero eso sí tener la regla debe ser muy divertido, porque te dan ganas de mover el culo y bailar, sobre todo si la compresa es para tanga.
Conclusiones
a) Este verano los hombres sabremos cuando una mujer lleva tanga sin observación directa del pompis. Bastará verla bailar el Tanga Girl.
b) Consecuentemente sabremos que esa efeba tiene también el período.
c) A los hombres ya nos puede importar el ciclo, no como antes, que éramos tachados de blandengues si recitábamos el libro de biología. Pero jamás sabremos “qué es”.
d) Tener la regla mola.
e) Por tanto, no tener la regla no mola. No digo esto gratuitamente. ¿Por qué no hacen anuncios para los días que no hay periodo? Propongo, por ejemplo, hacer anuncios sobre el ciclo posmenstruación, justo antes y durante la ovulación en el que supuestamente el deseo sexual mujeril es mayor (la comprobación empírica de estos hechos la he realizado sobre una población de tres individuos, luego esta sujeta a errores de precisión. Por otra parte debo constatar que el deseo sexual no significa desesperación. Esta afirmación si está constatada por una población mayor).


Vosotras me diréis. Vosotros no, que ya me conozco yo.

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