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9.10.03

Que guapo, eres solidario

Una circunstancia que cada día que pasa me va chocando con más brutalidad, es la conciencia católica subyacente a cada hijo patrio, se pinte éste de ateo, de agnóstico o de mormón.
Basta que vea algún post oenegero de los múltiples que infestan la red y la no-red (eso que algunos llaman realidad real, ¡real, para más inri!) para que venga como una naúsea la retórica, que parece proveniente del inicio de los tiempos, de la "solidaridad" y la "antisolidaridad".
Primero están los del rollo alternativo-progresista, es decir, el mundo es una mierda excepto donde nosotros vivimos (también es casualidad, ¿no?, seguro que los de burkina faso compadecen a los de somalia y así sucesivamente hasta llegar a indígenas que no han tenido contacto con "lo civilizado"), es decir, hay que hacer algo, no se sabe muy bien el qué, pero que suene a solidario. Bonito.
Pero más repugnantes y asquerosos que estos mártires del ideario internacional-oficial-televisivo son la parte opuesta, los antisolidaridad, no menos mediatizados, que vienen a defender que la solidaridad es una hipocresía en el mundo occidental, y que todo es una mierda, y que no se va a cambiar nada y que por consiguiente aceptan lo dado como lo único posible.
Pues bueno, la mierda rezuma en ambas facciones de un modo descarado, el primer sumidero del que surgen es que parten de que este mundo es el mejor posible: en vista de la miseria y penurias que pasa la gente que sale por la TV, no van a ser tan cínicos de pensar que la explotación en nuestro mundo es comparable a la suya (vivan ellos, que sólo les preocupa tener algo que llevarse a la boca, en cuanto les metan patrias, religión y consumo sí que van a pasar hambre), y puesto que nosotros no estamos esqueléticos, y nos podemos "ganar la vida", pues ¡coño! es que estamos mejor.
La segunda, que viene sobre lo que comentaba de la conciencia católica, es los partícipes de una y otra buscan SALVARSE A TODA COSTA, ya sea en vida, ya sea en el parnaso. El caso es que la culpabilidad corra de una mano a otra, sospechosamente del mismo modo que el fluir del dinero: cuotas mensuales a ACNUR, a la Unicef, a Médicos sin Fronteras; apadrinamiento de niños o pinchar banners de empresas que regalan un kilo de arroz a quien lo necesite. Pasarse la bola, la bola de la culpa de unos a otros y que el más tonto sea el culpable y no se salve. Tanto si juega como no (los antisolidarios), todos dan por supuesta la bola; bola que por otra parte se nos introduce con misiles TV<->culo, mediante la creación de una realidad alejada de la nuestra (y cuanto más cruda y distinta mejor, cuando o bien puede haber una sola realidad, con lo cual todos estamos enfangados, o bien hay múltiples realidades, con lo cual no se puede realizar absolutamente nada - porque si se pudiera existiría una hiperrealidad o metarrealidad que las uniría, es decir, estaríamos en el primer caso- ), y de esta creacion salen también unos medios de acercamiento a esa realidad gestionados y burocratizados, sea por la Santísima Institución, sea por las no menos beatíficas ONG's.
Que el señor nos pille confesados

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